Bystander Intervention Online (Spanish) Intervención de Testigos en línea

El concepto de intervención de testigos es muy sencillo: personas ayudando a otras personas.

Si alguien tuviera una emergencia médica, sabrías qué hacer. Si a alguien se le cayera el sombrero en la calle, sabrías qué hacer. Pero cuando la gente presencia acoso virtual, simplemente se quedan paralizados. No saben qué hacer, y es por una buena razón: las consecuencias de hacer algo (o no hacerlo) en internet no están claras y son impredecibles. Y lo que es peor, hemos empezado a ver el abuso virtual como algo normal. Nos decimos a nosotros mismos que no podemos hacer nada, pero no es verdad.

Las intervención de testigos en línea es sencillamente vencer ese instinto de “paralización” y así poder recuperar esa aspiración humana de ayudar al prójimo. No se trata de ser un héroe. Ni de ponerse en la piel de un superhéroe y salvar a todo el mundo. Y, por supuesto, no se trata de poner en riesgo tu propia seguridad. La intervención de testigos es una idea tan antigua como el propio tiempo. Es la idea de que como comunidad en línea nos tenemos los unos a los otros.

La intervención de testigos se ha popularizado en espacios públicos, colegios y lugares de trabajo, pero aun así sigue siendo un concepto relativamente nuevo con nuevas oportunidades y retos. Por ejemplo, si vives el acoso en persona, no siempre hay alguien cerca, pero en internet es fácil contactar con alguien y que se presente en un abrir y cerrar de ojos para ayudar. También es más fácil contactar con la persona acosada sin ser descubierto por los acosadores.

El entorno en línea también genera nuevos retos, sin embargo, el más aterrador es lo rápido y fácil que puede volverse el acoso contra ti si intervienes públicamente. En Hollaback!, colaboramos en 2020 con PEN America para lanzar una formación de una hora sobre la intervención de testigos en línea usando las 5 D de Hollaback! de intervención de testigos: “Distraer”, “Delegar”, “Documentar”, “Dar Asistencia” y “Dirigir”. Cuatro de las cinco formas de intervención de testigos de las que hablaremos son indirectas, lo que significa que no serás identificado por los acosadores, pero podrás seguir apoyando a la persona acosada virtualmente.

Antes de empezar, un par de normas:

  • Prioriza siempre tu propia seguridad. De verdad, tu seguridad importa. Tú importas. Antes de intervenir, toma medidas para reforzar tu propia seguridad digital (consulta la sección de recursos para saber cómo hacerlo).
  • Contacta con personas víctimas de abuso en la medida de lo posible. El abuso virtual es desalentador, pero los chats rápidos, los MD y los correos electrónicos son sencillos. Devuélveles el aliento simplemente preguntando qué tipo de apoyo les gustaría recibir.
  • Nunca abuses de los abusadores. Puede ser tentador, pero nunca es una buena idea. La intervención de testigos prioriza a la persona acosada y romper el círculo de violencia.

 

Veamos los cinco enfoques en profundidad:



1. "Distraer": crear una distracción para aliviar la situación

¡La buena noticia es que internet es un lugar con mucha distracción! Tenemos mucho que trabajar aquí.


Una idea para empezar es ampliar la publicación original que generaba el acoso. No quieras nunca ampliar el abuso (¡no les des el gusto!), sino que ampliando la voz original estás diciendo: “Oye, vamos a dejar que esta persona tenga voz. Vamos a darle me gusta, vamos a darle un voto positivo, vamos a retuitearlo y vamos a compartirlo”. El acoso virtual, como todas las formas de acoso, normalmente pretende silenciar a la gente. Alzando sus voces, no solo le recuerdas a las personas acosadas que sus voces importan, sino que también le muestras a los acosadores que sus intentos de callar a los demás han fracasado.


Otra estrategia es alejar la atención del abuso. Es muy difícil mostrar odio cuando ves una avalancha de fotos de animales bebés adorables, gifs de cabras saltando o elefantes corriendo por el desierto con unas Converse rosas. Este tipo de contenido no solo mitiga la situación, sino que también es divertido. Además, internet es el lugar perfecto para generar diversión. 

 

2. “Delegar”: encontrar a alguien más que ayude

Que intervenga una persona es bueno, pero cuantos más, mejor.


Ten en cuenta la posibilidad de contactar con comunidades de apoyo (como listas de correo, la cadena de mensajes de tus mejores amigos, tu comunidad privada de Facebook, etc.) y da la voz de alarma. Puedes pedirles que ayuden alzando la voz de la persona acosada o denunciando el acoso en la plataforma en la que se ha producido. Por ejemplo, entre los que hacemos este trabajo profesionalmente, no es nada raro ver comentarios como este enviados a través de listas de correos: “Están suplantando la identidad de mi amiga y no puede eliminar la cuenta @account. ¿Podríais ayudarnos a reportarlo en Twitter?”


Un consejo: lo primero que suele pensar la gente al pensar en delegar es en contactar con la policía. Será mejor que contactes primero con la persona acosada antes de llamar a la policía en su nombre (a menos que sea una emergencia médica) porque muchas de las comunidades que más sufren acoso virtual (incluyendo comunidades de color, comunidades trans*, etc.) pueden no sentirse seguras en presencia de la policía.




3. “Documentar”: crear documentación del incidente y dársela a la persona acosada

Uno de los mejores métodos es hacer capturas de pantalla y guardar hipervínculos que muestren cualquier acoso que hayas vivido en línea, incluso si crees que no va a ir más allá y no quieres presentar cargos legales. El problema es que capturar esa información puede agravar el trauma de las personas acosadas en línea al aumentar su exposición al odio. Ahí es donde entras tú, el testigo.


Esto es sumamente importante porque al reportar el acoso a las empresas de redes sociales y que estas lo eliminen, las pruebas de acoso desaparecen. Si te ofreces a hacer esto por alguien, te recomendamos que guardes las capturas de pantalla y los hipervínculos en una carpeta y se la envíes en un correo electrónico a la persona afectada con un mensaje tipo: “Quería asegurarme de que guardases pruebas de este abuso. Te adjunto capturas de pantallas para que lo guardes”. Lo mejor es que ocultes las pruebas bajo una capa de protección (no hacer copia y pega directamente en el correo) para que la persona acosada tengo control sobre si ver las pruebas o no (en caso de que quiera verlas).


Otra opción si estás siendo acosado es ir a HeartMob (iheartmob.org), donde puedes optar a una comunidad de testigos para que hagan captura del acoso en tu nombre y quedará guardado en la base de datos del sistema para cuando quieras revisarlo (si quieres). Las tácticas como “bloquear” o “mutear”, aunque son tentadoras, pueden tapar la presencia de amenazas más graves. Como testigo, ofrécete para controlar las menciones y documentar el acoso, y anima a la persona acosada a tomarse un tiempo fuera de internet, a cuidarse a sí mismo y a pasar tiempo con las personas que la quieren.

 

4. “Dar Asistencia”: contactar con la persona que sufre el acoso

Una investigación de la Universidad Cornell reveló que, cuando se trata de acoso en persona, algo tan pequeño como una mirada de complicidad puede reducir el trauma relacionado con el acoso. En el acoso virtual no hay mucha diferencia si reemplazamos la mirada de complicidad por un mensaje directo o texto.


Dar asistencia es simplemente ese contacto. Se trata de hacerle ver a la persona acosada que no es su culpa y que no está sola. Se trata de preguntarles si quieren hablar o si necesitan ayuda para reportar el acoso o para bloquear su seguridad digital. Aunque esto puede parecer simple, es obvio, a menudo vemos esto como un paso perdido en el proceso. 

La mayoría de la gente que ha vivido acoso entiende que no todo el mundo va a ser amable o va a entender su postura. Pero lo más difícil de entender para ellos es el hecho de ser humillados públicamente y que todo el mundo lo vea y nadie diga nada. Lo que vemos una y otra vez es que, a menudo, es peor el trauma de que nadie haga o diga nada, al incidente original. Así que, haz algo, escríbeles si los conoces y envíales gifs y regalos para ayudarles en su proceso de recuperación.

 

5. “Dirigir”: establecer un límite con la persona acosadora y dirigir tu atención a la persona acosada

La última forma de intervención es la directa. Lo que diferencia a “Dirigir” de las demás formas de intervención es que te estás aliando públicamente con la persona acosada, de modo que puedes ser fácilmente detectado por la persona que está acosando. Es la que todos pensamos hacer cuando queremos intervenir, pero también es la que tiene mayores riesgos porque el acoso se puede volver contra nosotros. Antes de elegir esta opción, será mejor que hagas una evaluación de tu seguridad:


  • ¿Cuáles son tus identidades? ¿Podrían ponerte en un riesgo mayor? Por ejemplo, si eres una mujer testigo de un comportamiento sexista, puede que sea mejor una opción menos directa.
  • ¿Están afectando tus propios prejuicios en la manera de percibir la situación o la manera de intervenir? Por ejemplo, ¿das por hecho que los hombres negros y latinos son más propensos a recurrir a la violencia que los blancos?
  • ¿Tus propias experiencias te han provocado o te impiden ver una solución? Si al presenciar el acoso te sientes transportado al pasado, a momentos de trauma en tu propia vida, es una reacción normal. Intenta controlar la respiración con ejercicios como la respiración diafragmática (inhala 4 segundos, aguanta otros 4, exhala 4 segundos, aguanta otros 4 y repítelo varias veces) o ejercicios de anclaje como poner los pies en el suelo, la espalda en la silla y nombrar tres cosas que ves, dos cosas que puedes tocar y una cosa que puedes oír. Si no consigues volver al presente, es posible que lo mejor sea que intervengas de una manera menos directa.
  • ¿Conoces a la persona que está sufriendo acoso? Si es así, escríbela o llámala para hablar con ella y ofrecerla ayuda. Puede que no sepa lo que necesita, así que ofrécela ir a dar un paseo, tomar un café y escucharla, o ayúdala a bloquear su seguridad digital.
  • ¿Conoces a la persona que está abusando? ¿Tenéis una buena relación? Si es así, puede que estés en una buena posición para intervenir directamente apartándola a un lado y preguntándola por su comportamiento. Preguntas como: “¿Qué te hace sentir así?”, o reflexiones como: “Esto no es muy propio de ti”, pueden ser de ayuda para comenzar una conversación.
  • ¿El acosador tiene historial de violencia y acoso? Esto puede ser difícil de saber, pero una búsqueda rápida a través de su perfil puede ser de gran ayuda, especialmente si el acosador es conocido.
  • ¿Tienes amigos que estén al tanto de tu plan y puedan cubrirte las espaldas si es necesario? Plantéate hacerle saber a algunos amigos lo que estás haciendo, para que sepas que están ahí por si necesitas pedirles ayuda más adelante.

 

Una vez has decidido intervenir directamente, no olvides que tu objetivo es apoyar a la persona acosada y no nombrar, humillar y atacar a la persona que acosa fuera de internet (por tentador que pueda ser).




Una forma de intervenir es enviar comentarios, mensajes o hashtags positivos, constructivos o de apoyo. De hecho, en HeartMob, los mensajes de apoyo son la forma de apoyo más solicitada porque confirman que lo que ha vivido la persona es acoso virtual, les recuerda que no se lo merecían y que hay gente en el mundo que les apoya.

Mientras HeartMob permite comentarios de apoyo en una plataforma privada, hacerlo directamente en internet es una forma de intervención “Directa”. También puedes elegir las reclamaciones de verificación de hechos o suplantación. Por ejemplo, si uno de tus amigos está siendo suplantado, puede que quieras compartir públicamente algo como esto para mostrar apoyo: “Si eres tan fan de Victoria V como yo, asegúrate de seguir su cuenta REAL: @vvictoria. Hay troles abusivos que se hacen pasar por ella, ayúdame a reportarlos: @victoriav y @vvv son las cuentas de suplantación”. De este modo, no solo estás alzando la voz de Victoria animando a los demás a seguirla, sino que también estás generando que otros reporten las cuentas falsas con la esperanza de que las empresas de redes sociales se encarguen del problema de forma más rápida y más seria.

Aunque puede resultar tentador querer enseñar a las personas que acosan a comportarse y explicarles que su comportamiento NO es el correcto, las personas que acosan activamente a otros no suelen estar en su mejor mentalidad de aprendizaje y, sin duda, no tienen una mentalidad madura. Sin embargo, mencionar públicamente lo que está BIEN y lo que no crea unas normas en línea y ayuda a otros que pueden estar en riesgo de sufrir el mismo comportamiento a sentirse más vistos, oídos y cuidados en internet. Por ejemplo, decir públicamente algo como: “Este es un intento descarado de usar tácticas abusivas para intimidar y censurar a un reportero negro cuyo talento y habilidad necesitamos más que nunca. No al odio”, puede ser eficaz para establecer normas en línea y crear conciencia de que tanto los periodistas como las personas negras son objeto de acoso virtual de manera desproporcionada.

El sentido de la acción

Un estudio PEW de 2017 muestra que mientras el 66 % de los estadounidenses han sido testigos de acoso virtual, solo el 30 % han intervenido. La próxima vez que seas testigo de acoso virtual, evalúa tu seguridad y busca lo que te impide intervenir. Después, mira a ver si puedes hacer algo. No olvides que cuatro de las cinco D son enfoques indirectos de intervención de testigos y que tu objetivo es apoyar a la persona que está siendo acosada. Cuando empecemos a intervenir todos, también empezaremos a cambiar la cultura que hace que el acoso virtual sea tan frecuente.